El honor frente al destino: Diego de Salinas y la heroica defensa del Peñón de Gibraltar
Su
vinculación con Belalcázar y Cabeza del Buey
Este artículo nace de la investigación
iniciada por Cándido Gómez Suárez y a través de él, su familia y el equipo de
investigación de la Asociación Turdulia Belalcazarensis dedica este trabajo a
su memoria. Su dedicación hizo posible recuperar una parte olvidada de nuestra
historia.
Con esto pretendemos un doble propósito: dar
a conocer una figura histórica poco recordada y, al mismo tiempo, rendir
homenaje a Cándido Gómez Suárez, el cual dedicó años a seguir el rastro
documental de uno de los personajes más relevantes relacionados con Gibraltar
y, sorprendentemente, también con Belalcázar y Cabeza del Buey.
El pasado mes de julio entró en vigor el
acuerdo entre la Unión Europea y Gibraltar, un hecho de gran trascendencia
histórica que marca una nueva etapa en las relaciones con el Peñón. Este
contexto convierte en especialmente oportuno recordar la figura de don Diego de
Salinas Villarroel, último gobernador español de Gibraltar, y recuperar una
parte de la historia que también forma parte de nuestro patrimonio local.
Nuevas investigaciones genealógicas e históricas
rescatan del olvido la figura del último gobernador español de Gibraltar.
La historia suele ser implacable con quienes
firman las rendiciones, pero a menudo olvida las circunstancias insostenibles a
las que se enfrentaron. Este es el caso de don Diego Gómez de Salinas y
Rodríguez de Villarroel, el último gobernador español de Gibraltar. Durante
siglos, el eco de la pérdida del Peñón en agosto de 1704 cargó injustamente
sobre sus hombros acusaciones de cobardía. Sin embargo, la documentación
histórica y los recientes estudios genealógicos —como el exhaustivo trabajo del
historiador David Huidobro Sanz— revelan una realidad muy distinta: la de un
militar ejemplar desbordado por la superioridad enemiga y el abandono de la
Corona.
Un destino forjado entre la corte y el campo de
batalla
Diego de
Salinas nació en la Villa y Corte de Madrid el 3 de agosto de 1649, en el seno
de una familia de arraigada confianza aristocrática: hijo de Pedro Gómez de
Salinas, natural de Pamplona, y de la madrileña Agustina Rodríguez de
Villarroel. Su bautismo quedó registrado el 11 de agosto de ese mismo año en la
parroquia de San Andrés, teniendo como padrinos a sus propios abuelos maternos.
Desde muy
joven, Salinas, se vinculó al servicio de la alta nobleza como paje del Condestable de Castilla, Íñigo
Melchor Fernández de Velasco y Guzmán, VII Duque de Frías, en cuya casa su
padre era uno de sus criados más fieles y de mayor confianza. Ocupación que
abandonó para pasar a servir en la guerra, donde desarrolló una exitosa carrera
militar, que sin duda se vio beneficiada de su cercanía con la Casa de
Fernández de Velasco. Esto le abrió las puertas a una fulgurante carrera
militar que defendió con audacia en los frentes más duros de la Europa del
siglo XVII:
- Campañas
de Flandes (1668-1673): Participó activamente en el sitio de Vorden,
ascendiendo rápidamente de soldado a alférez y luego a capitán de
infantería.
- Frente
de Cataluña (1675): Destacó valientemente en la defensa de Puigcerdá
contra las tropas francesas, donde resultó herido.
- Guerra
de los Nueve Años: Tuvo una actuación sobresaliente en los montes
de Alduide, lo que le valió el rango de Sargento General de Batalla y el
cargo de gobernador interino de Gerona (1698-1700).
Su
intachable hoja de servicios y la demostración de su «limpieza de sangre»
culminaron en 1685 con la concesión del prestigioso hábito de Caballero de la
Orden de Santiago.
El infierno de 1704: Los 30.000
cañonazos que cambiaron la historia
En 1701, en
plena crisis de la Guerra de Sucesión Española, el rey Felipe V nombró a
Salinas gobernador de Gibraltar, tomando posesión del cargo al año siguiente.
El destino le tenía reservado el trago más amargo de su vida.
El 1 de
agosto de 1704, una imponente flota anglo-holandesa bajo el mando del almirante
George Rooke y el príncipe de Hesse-Darmstadt apareció ante el Peñón con más de
60 navíos artillados y 4.000 hombres. La desproporción era absoluta. Salinas
llevaba semanas denunciando desesperadamente ante la corte la escasez de la
guarnición, la falta de defensas y la nula prevención en la plaza, pero los
refuerzos nunca llegaron.
Tras rechazar
una primera intimación a la rendición, el Peñón se convirtió en un infierno.
Los navíos aliados iniciaron un bombardeo continuado sobre la Puerta de Tierra
y el Muelle Viejo. Las crónicas de la época son estremecedoras: en apenas unas
horas se llegaron a disparar más de 30.000 cañonazos y bombas contra la
plaza.
La clave de
la capitulación: Más allá
del fuego artillero, el factor decisivo para la rendición no fue militar, sino
humano. Las tropas aliadas lograron capturar a un gran número de mujeres, niños
y población civil que se había refugiado fuera de los muros. Ante la presión
psicológica de una posible masacre de inocentes y la imposibilidad material de
resistir, Salinas firmó la capitulación el 4 de agosto de 1704.
A pesar de las
críticas iniciales de algunos contemporáneos, el propio rey Felipe V comprendió
la imposibilidad de la defensa. El monarca rehabilitó a Salinas en 1706,
otorgándole la encomienda de Villaescusa de Haro (Cuenca) y nombrándolo su
gobernador, haciendo justicia a su honor.
Lazos de sangre y el salto a las Indias
El estudio
de los protocolos notariales no solo limpia la memoria de Diego de Salinas,
sino que desvela una fascinante red familiar de poder e influencia que cruzó el
Océano Atlántico.
Su hermana,
doña Francisca de Salinas, contrajo matrimonio con el sargento mayor Pedro
Calvo del Risco, un hidalgo extremeño nacido en Cabeza del Buey. Gracias,
en gran medida, a las influencias de su cuñado Diego Gómez de Salinas, Calvo
del Risco fue nombrado por Carlos II como Alcalde Mayor y Gobernador de la
provincia de San Salvador (en la actual Centroamérica) en 1682.
Los archivos
de la Casa de la Contratación de Sevilla conservan los detalles de su partida
hacia el Nuevo Mundo, donde se describe físicamente a Francisca de Salinas a
sus 26 años como una mujer «de buen cuerpo, blanca con señales de viruela en el
rostro». El matrimonio tuvo una única hija en América, María Agustina del Risco
y Salinas.
Tras la
muerte del gobernador en San Salvador hacia 1698, madre e hija regresaron a
Madrid e ingresaron como religiosas en el convento de la Concepción Jerónima.
Sería precisamente esta sobrina, María Agustina, quien heredaría la fortuna
familiar y la de su tío Diego, invirtiendo millones de maravedíes en la compra
de un "Juro" (deuda pública del Estado) sobre las rentas del comercio
de León, Toro, Zamora y Palencia.
El descanso secreto en la Villa y Corte
Don Diego de
Salinas falleció en Madrid el 27 de noviembre de 1720. En su testamento,
otorgado ante el escribano Manuel López Palacios, nombró como heredera
universal a su hermana Francisca.
Por deseo
propio, el héroe incomprendido de Gibraltar fue enterrado en secreto en el
convento de la Concepción Jerónima. Allí reposaron sus restos hasta que en
1890, debido a la reforma urbana para abrir la calle del Duque de Rivas, el
cenobio fue derribado. Sus restos mortales fueron trasladados a la histórica
Casa y Torre de los Lujanes, en la plaza de la Villa de Madrid, donde descansan
hoy en día.
Hoy, a la luz
de los archivos históricos, la figura de Diego de Salinas emerge no como la del
hombre que perdió el Peñón, sino como la del militar que defendió con dignidad
numantina el honor de España en su hora más difícil.
Breve
Pasaje de Pedro Calvo Del Risco
Pedro del Risco Calvo nació en la villa de
Cabeza del Buey sobre 1630 en la Extremadura del siglo XVII, cuya familia era
originaria de la “Higüela de Albuquerque” de la misma provincia extremeña,
donde se asentaron en 1580.
Por matrimonio enlazaron con otros ilustres
apellidos de la zona como el García o los Calvo, formando linajes que están muy
documentados en esta villa desde antiguo. Su fallecimiento debió ocurrir sobre
1698 en San Salvador, Capitanía General de Guatemala.
Contrajo matrimonio con doña Francisca de
Salinas y Villarroel, y tuvieron una única hija llamada María Agustina del
Risco y Salinas nacida en San Salvador cuando este era su gobernador. Agustina
ingreso a los dieciséis años como religiosa de velo y coro en el convento de
las Concepción Orden de San Gerónimo de esta Corte y Villa de Madrid del 1703.
Su madre, Francisca de Salinas, ingreso con ella.
En un documento encontrado en el archivo
histórico nacional, se relaciona la presencia de los Riscos de manera más
extendida, y prueba de ello es, otro Pedro Calvo del Risco, sobrino del alcalde
de San Salvador y que fue nombrado, en Cabeza del Buey, mayordomo del Hospital
de Santa Elena.
Belalcázar
la pervivenvia del “Juro”
La escritura sobre la compra del juro por
doña Agustina del Risco Calvo de Salinas, sobrina del Gobernador. Dice que los
compra con la herencia de su padre y la hacienda de sus abuelos paternos en
Cabeza del Buey renuncia a favor de su familia de este pueblo. El juro era
sobre un cuarto de las rentas de la venta del aceite, vino, carne y otros
productos sobre las ciudades de Palencia, Zamora, Toro y León. Eran muy
elevadas las rentas y el juro le costó varios millones de maravedíes.
La familia de los Riscos era originaria de
Alburquerque en Extremadura y estaban enlazados con los Rocha y otros linajes
de esa villa. Varios se fueron a América. En Cabeza del Buey enlazaron con los
Calvo, importante familia.
Doña Ángela Ortega del
Risco de Cabeza del Buey casó con el heredero del duque de Hornachuelos y
tuvieron descendencia, y vinculados también los Riscos con los Calvo de la
Monja y Gante.
Don Manuel Suárez Fernández avecindado en
Belalcázar casó con María Francisca de Mogollón y Pizarro del Risco. Descendía
de una hermana de don Pedro del Risco Calvo, Sargento Mayor (asimilado a
Teniente Coronel y en algunos documentos aparece también como Maestre de Campo
o General).
Estos datos, descubiertos por el equipo de
investigación de Turdulia, son esenciales para la investigación y se han
encontrado en un documento que descubre el entramado. En él se ve un poder de
Manuel Suárez para el cobro del juro.
Encontramos dos poderes, uno en los
protocolos de Cabeza del Buey a finales del siglo XVIII donde Manuel Suárez
hace un poder para cobrar el juro y otro de principios siglo XIX en los
protocolos de Belalcázar donde un hijo del anterior Manuel Suárez hace otro
poder para seguir cobrándolo.
Estos Suárez vivían en la localidad de
Belalcázar en la casa de la calle larga número 42 conocida antiguamente como “Casa
de las Suáras”. Donde Joaquín Suárez García estaba casado con doña Petra
Delgado Murillo y tuvieron varios hijos. Uno de los hijos, fue cura, llamado
don Diego Suárez. Y otra hija, llamada María, que casó con Francisco Murillo
Castellano, más conocido como “Chuco el conde”. No era conde, sino que el padre
su segundo apellido era Conde, íntimo amigo de don Rafael Garcia de la Barga.
De esta familia, por vía materna, descienden los Suárez de Belalcázar,
entre ellos don Diego Suárez Delgado, sacerdote, condecorado con la Gran Cruz
de Carlos Tercero.
Pasaje
a la Indias de don Pedro Calvo del Risco y su esposa doña Francisca de Salinas
para tomar posesión de la Alcaldía de san Salvador.
Archivo General de
Indias: Código de referencia: Es. 41091.Agi//Contratacion,5445, N.1, R.3;
Productor= Casa de la Contratación de Indias= Alcance y Contenido: Expediente
de información y licencia de pasajero a Indias de Pedro Calvo del Risco,
alcalde mayor de la provincia de San Salvador, con su mujer y criados, a San
Salvador 1682-05-05.
SELLO QVARTO, DIEZ
MARAVEDIS, AÑO DE MIL Y SEISCIENTOS Y OCHENTA Y DOS.
Los sellos eran marcas impresas o piezas colgantes
de metal o cera que se utilizaban para otorgar validez legal, autenticar la
identidad del emisor y garantizar la confidencialidad de un escrito. Cumplían
una función equivalente a la firma manuscrita actual o a la firma digital
El viaje a las Indias y
la documentación oficial (1682)
El expediente de
pasajeros y la licencia real
El paso a las Indias de don Pedro Calvo del
Risco y su esposa, doña Francisca de Salinas, para tomar posesión de la
Alcaldía Mayor de San Salvador, quedó debidamente registrado en el Archivo
General de Indias bajo el código de referencia Es. 41091.Agi//Contratacion,
5445, N.1, R.3. Este expediente de información y licencia de pasajero,
producido por la Casa de la Contratación de Indias, está datado el 5 de mayo de
1682.
En el primer pedimento
del expediente se recoge la solicitud directa del interesado:
«Don
Pedro Calvo del Risco, Alcalde mayor de la Provincia de San Salvador en las de
Honduras, con doña Francisca de Salinas su mujer. 5 de mayo. El sargento mayor
don Pedro Calvo del Risco digo que su Magestad, Dios guarde, me ha hecho merced
de la Alcaldía mayor de la Provincia de San Salvador, como parece del Real
título que presento y de la cédula despachada. Y aunque por ella se me permite
llevar quatro criados, no me hallo al presente con ellos, y en caso de ir con
alguno le despacharé a tiempo que los tenga.
Por
tanto, a vuestra señoría pido y suplico mande en la contaduría principal de
esta casa se me dé despacho de embarcación para cualquier navío de la flota que
este año pasa a la Nueva España para mi persona y la de doña Francisca de
Salinas mi mujer, la cual es de edad de veinte y seis años, de buen cuerpo,
blanca con señales de viruela en el rostro, en que recibiré merced. Firma con
rúbrica = Pedro del Risco».
El
auto de la Casa de la Contratación
A raíz de dicha
solicitud, se dictó el correspondiente auto por parte de las autoridades de la
Casa de la Contratación de Sevilla.
Siguen más sellos.
Finalmente elcinco de mayo de mil seiscientos y ochenta y dos años se dio
despacho definitivo de embarcación en cualquier navío de la flota a don Pedro y
a su mujer, a quien se le añadieron las señas físicas que se contenían en el
pedimento inicial, incluyendo el documento cuatro firmas rubricadas.
Conclusión
Don
Diego de Salinas no fue
únicamente el último gobernador español de Gibraltar. Fue también miembro de una familia cuyas ramificaciones alcanzaron
América, Madrid y Extremadura. Su hermana doña Francisca de Salinas, su cuñado
don Pedro Calvo del Risco y su sobrina doña María Agustina del Risco y Salinas
permiten reconstruir un puente familiar hacia Cabeza del Buey y Belalcázar.
Esto es, la aportación esencial de los
papeles reunidos por Cándido y el equipo de investigación de Turdulia. Y con
esto se demuestra que la historia grande y la historia local no son mundos
separados. Gibraltar, San Salvador, las
Jerónimas de Madrid, el Hospital de
Santa Elena de Cabeza del Buey y la calle Larga de Belalcázar forman parte de
una misma trama. Recordarla hoy, es hacer justicia documental, histórica y
afectiva a quienes la vivieron; y también a quiénes supieron rescatarla.
EN
MEMORIA DE CÁNDIDO
Cándido tenía un lema: buscar, leer, comparar y no perder el valor humano. Esperamos que
con este artículo hayamos respetado ese lema y allá donde esté se sienta
orgulloso. Al igual que todos nosotros de él y su pasión por Belalcázar, la
historia y la cultura.
FUENTES
Y DOCUMENTACIÓN DE BASE



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